xRoBeRx
08/10/2006, 00:33:04
Esta es la historia de cuatro amigos que se conocieron al llegar a la isla de entrenamiento conocida como Rookgard.
Según la cultura de los antiguos pueblos, los niños vivían con sus padres hasta las ocho años de edad y luego debían ir a la isla de entrenamiento donde aprendían el arte de la lucha para luego ser guerreros y ayudar en las guerra.
Cada uno de los amigos era muy diferente del otro, sus personalidades eran muy diferentes y cada uno tenía una habilidad propia y única.
A uno de ellos le gustaba proteger a sus amigos con su escudo, otro curaba las heridas de sus compañeros, el otro ataca con su maza y finalmente el último de ellos era muy hábil con las armas de distancia.
Siempre iban juntos y se ayudaban mutuamente, mataban criaturas e iban a grandes aventuras en busca de tesoros.
Luego de un tiempo, al crecer y hacerse mas fuerte, los cuatro amigos decidieron que ya era hora de partir al continente y para ello debían acudir al oráculo y allí elegir su vocación.
Cada uno de ellos eligió su propia vocación: al que le gustaba proteger a sus amigos se hizo caballero, el que curaba a sus amigos se hizo druida, aquel que atacaba con su maza se hizo hechicero y el último especializado en combate a distancia se hizo paladín.
Al llegar al continente se separaron y prometieron encontrarse al cabo de unos años para realizar una extraña misión localizada en el desierto de Jakundaf.
El caballero decidió irse a la escondida ciudad de Kazordoon, el druida a la ciudad arriba de los árboles, Ab”dendriel, el hechicero se fue al pantano de Venore y el paladín a la ciudad de las amazonas, Carlin.
Pasaban los años y nuestros 4 amigos se hacían más hábiles y poderosos con el pasar del tiempo, el momento de encontrarse llegaría luego.
Las misteriosas minas de Kazordoon escondían grandes secretos, sus cuevas estaban habitadas por unos extraños habitantes, los enanos quienes eran muy tranquilos si no se les hacía enojar. El caballero se entrenaba con los enanos y al tiempo se convirtió en un gran maestro de espadas y esto hizo que fuera incomparable.
La ciudad de Ab”dendriel, conocida como la ciudad de la naturaleza, escondía profundos misterios al interior de sus bosques.
En la ciudad el druida era conocido por sus grandes habilidades de curación ya que podía curar hasta las enfermedades mas gravees, el rumor se expandió por el continente y gente de todos los pueblos acudía a verle.
Venore, la pantanosa ciudad de la magia y hogar de muchos de los mejores magos de la época, era conocida por sus grandes tiendas de hechizos y su gran reputación.
Nuestro hechicero se entreno en esta ciudad donde aprendió de los más grandes hechiceros quienes le enseñaron a ocupar la magia.
Por ultimo, la protegida ciudadela de Carlin, custodiada por feroces guerreras y grandes muros.
Según cuenta la leyenda las mujeres de esta ciudad se revelaron y expulsaron a todos los hombres, quedando ellas como las lideres.
Desde ese momento el ingreso de hombres a la ciudad es muy restringido.
Cuando los cuatro guerreros ya eran fuertes, recibieron una carta del hechicero quien les dijo que se debían juntar cerca del desierto para ir en busca de un gran tesoro.
Al amanecer se vio el resplandor del sol iluminando a nuestros cuatro amigos, cada uno de ellos con sus armaduras, sus ballestas, espadas, escudos y varas mágicas.
El caballero vestía grandes armaduras, una poderosa espada y un resistente escudo, el paladín venían con sus ropas su arco, flechas y botas de velocidad, diseñadas para correr a grandes velocidades. El druida y el hechicero venían con sus capas y gorros mágicos, el druida con una maza de poder y el hechicero con su vara mágica.
Al verse los compañeros no podían creer lo grandes que estaban y las habilidades que había desarrollado cada uno de ellos.
Una vez en el desierto, se adentraron en la profundo de una gran cueva por unos pasadizos hasta llegar a una pequeña cámara con cuatro altares.
Ellos sabían que tenían que dejar ahí, cada uno de ellos dejo una insignia de su vocación, una espada, una ballesta, un libro de hechizos y una manzana roja.
Luego aparecieron en una pequeña sala con 2 cofres, uno de ellos con accesorios y el otro con cien monedas de plata que les serviría para obtener su ascensión de vocación.
Al salir del desierto se pusieron de acuerdo para juntarse en unos días mas e ir a obtener su tan preciada ascensión.
A los pocos días después, se juntaron nuevamente para obtener su ascensión en la ciudad de Kazordon donde el caballero los esperaba.
Al llegar siguieron su rumbo hacia el castillo del rey de los enanos quien los ascendería.
El rey le pidió la suma de 200 monedas de platino a cada uno por ascenderlos, ellos aceptaron y procedieron con la ceremonia.
Fueron nombrados caballero de la elite, druida mayor, maestro hechicero y paladin de la realeza.
:cool:
Según la cultura de los antiguos pueblos, los niños vivían con sus padres hasta las ocho años de edad y luego debían ir a la isla de entrenamiento donde aprendían el arte de la lucha para luego ser guerreros y ayudar en las guerra.
Cada uno de los amigos era muy diferente del otro, sus personalidades eran muy diferentes y cada uno tenía una habilidad propia y única.
A uno de ellos le gustaba proteger a sus amigos con su escudo, otro curaba las heridas de sus compañeros, el otro ataca con su maza y finalmente el último de ellos era muy hábil con las armas de distancia.
Siempre iban juntos y se ayudaban mutuamente, mataban criaturas e iban a grandes aventuras en busca de tesoros.
Luego de un tiempo, al crecer y hacerse mas fuerte, los cuatro amigos decidieron que ya era hora de partir al continente y para ello debían acudir al oráculo y allí elegir su vocación.
Cada uno de ellos eligió su propia vocación: al que le gustaba proteger a sus amigos se hizo caballero, el que curaba a sus amigos se hizo druida, aquel que atacaba con su maza se hizo hechicero y el último especializado en combate a distancia se hizo paladín.
Al llegar al continente se separaron y prometieron encontrarse al cabo de unos años para realizar una extraña misión localizada en el desierto de Jakundaf.
El caballero decidió irse a la escondida ciudad de Kazordoon, el druida a la ciudad arriba de los árboles, Ab”dendriel, el hechicero se fue al pantano de Venore y el paladín a la ciudad de las amazonas, Carlin.
Pasaban los años y nuestros 4 amigos se hacían más hábiles y poderosos con el pasar del tiempo, el momento de encontrarse llegaría luego.
Las misteriosas minas de Kazordoon escondían grandes secretos, sus cuevas estaban habitadas por unos extraños habitantes, los enanos quienes eran muy tranquilos si no se les hacía enojar. El caballero se entrenaba con los enanos y al tiempo se convirtió en un gran maestro de espadas y esto hizo que fuera incomparable.
La ciudad de Ab”dendriel, conocida como la ciudad de la naturaleza, escondía profundos misterios al interior de sus bosques.
En la ciudad el druida era conocido por sus grandes habilidades de curación ya que podía curar hasta las enfermedades mas gravees, el rumor se expandió por el continente y gente de todos los pueblos acudía a verle.
Venore, la pantanosa ciudad de la magia y hogar de muchos de los mejores magos de la época, era conocida por sus grandes tiendas de hechizos y su gran reputación.
Nuestro hechicero se entreno en esta ciudad donde aprendió de los más grandes hechiceros quienes le enseñaron a ocupar la magia.
Por ultimo, la protegida ciudadela de Carlin, custodiada por feroces guerreras y grandes muros.
Según cuenta la leyenda las mujeres de esta ciudad se revelaron y expulsaron a todos los hombres, quedando ellas como las lideres.
Desde ese momento el ingreso de hombres a la ciudad es muy restringido.
Cuando los cuatro guerreros ya eran fuertes, recibieron una carta del hechicero quien les dijo que se debían juntar cerca del desierto para ir en busca de un gran tesoro.
Al amanecer se vio el resplandor del sol iluminando a nuestros cuatro amigos, cada uno de ellos con sus armaduras, sus ballestas, espadas, escudos y varas mágicas.
El caballero vestía grandes armaduras, una poderosa espada y un resistente escudo, el paladín venían con sus ropas su arco, flechas y botas de velocidad, diseñadas para correr a grandes velocidades. El druida y el hechicero venían con sus capas y gorros mágicos, el druida con una maza de poder y el hechicero con su vara mágica.
Al verse los compañeros no podían creer lo grandes que estaban y las habilidades que había desarrollado cada uno de ellos.
Una vez en el desierto, se adentraron en la profundo de una gran cueva por unos pasadizos hasta llegar a una pequeña cámara con cuatro altares.
Ellos sabían que tenían que dejar ahí, cada uno de ellos dejo una insignia de su vocación, una espada, una ballesta, un libro de hechizos y una manzana roja.
Luego aparecieron en una pequeña sala con 2 cofres, uno de ellos con accesorios y el otro con cien monedas de plata que les serviría para obtener su ascensión de vocación.
Al salir del desierto se pusieron de acuerdo para juntarse en unos días mas e ir a obtener su tan preciada ascensión.
A los pocos días después, se juntaron nuevamente para obtener su ascensión en la ciudad de Kazordon donde el caballero los esperaba.
Al llegar siguieron su rumbo hacia el castillo del rey de los enanos quien los ascendería.
El rey le pidió la suma de 200 monedas de platino a cada uno por ascenderlos, ellos aceptaron y procedieron con la ceremonia.
Fueron nombrados caballero de la elite, druida mayor, maestro hechicero y paladin de la realeza.
:cool: