Dark Link
09/10/2006, 22:30:04
Advertencia: Para mantener un buen ambiente, lee con una buena iluminación, lee pacientemente, primero el inicio y al último el final, para que se mantenga la esencia. Si se quiere leer la historia completa, visite el capítulo I (http://foros.tibiahispano.com/historias-del-tibia/t-los-7-cristales-del-poder-capitulo-i-1023.html) y el capítulo II (http://foros.tibiahispano.com/historias-del-tibia/t-los-7-cristales-del-poder-capitulo-ii-1976.html).
Capítulo III – Sorpresas Inesperadas
-Uhmmm… esto se está poniendo muy interesante… - dijo una voz conocida tanto para Dark como para Jehu. Era, en efecto, Akan Blacksoul.
-¡Hola! Pensé que habías muerto. – dijo sarcásticamente Dark Ice Wizard.
-No moriría ni en tus sueños, amigo… Mmmmm… ¿Acaso os ibais a alguna fiesta sin mi? – dijo Akan irónicamente. Jehu y Dark ni siquiera sabían que decir- Bueno, como nadie dice nada… Oí todo lo que dijo el soldado, es una pena que el rey tenga que pasar por esto. ¿No lo creéis así?
-Sí, de todos modos. Iremos a Venore a averiguar como está todo por allá e informarnos más acerca del poder de estos 7…
-Iré con ustedes. Mientras más ayuda tengan mejor. Y ni hablar de mis magias. Ni los magos más fuertes resistirían a mi poder. Ho ho ho…
-Te has juntado mucho con Jehu últimamente, ¿no? – dijo Dark Ice pensando que un tercer compañero no les andaría mal. Recordó un antiguo proverbio que Quentin le enseñaba todos los días: “La Unión hace la fuerza”.
Se fueron caminando y encontraron el enorme yermo que describió anteriormente el agonizante soldado. Muchos cadáveres humanos y orcos botados en el suelo podían apreciarse, lo que dio a nuestros héroes un sentimiento de tristeza y horror. Además, un extraño olor asediaba la zona, haciendo insoportable la caminata por esos lugares.
Cayó la noche, Akan y Jehu usaron su magia para iluminar el camino, mientras Dark Ice Wizard usaba una antorcha. Siguieron andando para no demorarse en la llegada a Venore. Pronto llegaron al puente que separa el Mount Scernum con la torre triangular. Alguien venía en sentido opuesto. No se dieron cuenta, gracias a la oscuridad de los alrededores, de quien era hasta que estuvieron a tan sólo unos centímetros de él. Su presencia puso nerviosos a los magos.
-Miren. Hay unos maguitos caminando por la oscuridad… ¿Saben? Ustedes los maguitos deberían quedarse en Thais para su seguridad, mientras yo me hago del poder absoluto. – La molestosa y temida voz de Plagenzenho hizo enojar a los magos, pero nadie hizo nada. Todos sabían, que cualquier movimiento en falso los pondría en peligro. Plagenzenho era uno de esos sujetos de los que normalmente uno se cuida de tener problemas, especialmente desde la ola de asesinatos durante la guerra del Cazador.
-Sólo íbamos a Venore a ver como andan las cosas por allá. El poder absoluto parece ser muy ansiado por muchas razas y por muchas personas. Lamentablemente, no tenemos tiempo para hablar, así que nos vamos. – dijo Jehu alzando la voz. Jehu empezó a andar, pero Plagenzenho le detuvo con un codazo en el abdomen.
-¿Alguien quiere acaso una linda lección de modales? O mejor aún, ¿Quieres conocer el suelo? ¿O quizá…?
Una repentina e indeseada erupción del Mount Scernum hizo callar a Plagenzenho, quien empezó a caminar diciendo:
-La próxima vez no seré tan pacífico.
Se hubieran preocupado más por las palabras de Plagenzenho a no ser porque debido a la erupción, muchos cíclopes, más de los que nunca nadie se podría imaginar en un lugar como aquel, salieron por la pequeña entrada, escapando de la lava. Al ver a nuestros héroes, muchos de ellos corrieron tras ellos.
-Debemos irnos, no podemos pelear con ellos. – dijo Akan rápidamente, sin darse cuenta de que ya no podían escapar. Los cíclopes habían rodeado a los hechiceros.
-Hora de utilizar la artillería. – dijo Jehu The Spirit mientras sacaba su poderoso báculo, al igual que los otros dos magos.
Los cíclopes caían como moscas al ataque de los poderosos magos. Pero estos parecían no terminar nunca. En diversos tipos de ataques con mazas, rocas de variados tamaños, grosor y contextura, y todo tipo de agarres y golpes con las gigantescas manos de los monstruos de un solo ojo, los guerreros perdían cada vez más energía, y lo peor es que esto parecía no detenerse... El calor aumentaba en la zona. El escenario se empezó a llenar de ceniza y algunos cíclopes sólo se volvieron más furiosos gracias a la cantidad de rocas y granizo que caían a sus débiles y descerebradas cabezas.
-¡No cesen el ataque! - gritó Dark antes de que un cíclope casi le volara la cabeza gracias a una enorme piedra de los sedimentos del Mount Scernum. El volcán se veía explotar, las aves graznaban anunciando muerte, dolor y desesperación. Los cazadores que vivían tras el gigantesco monte salieron expulsados por la parte trasera y al observar a nuestros héroes se apresuraron a atacarlos. Ahora no eran sólo los cíclopes sino que también un escuadrón de cazadores armados con flechas en llamas, quienes los estaban atacando. Un intercambio fúnebre de flechas, runas, golpes por aquí, golpes por allá, manotazos, mandobles de espada y magias de variado efecto se vió en lo que parecía un gigantesco lugar oculto bajo la niebla provocado por la ceniza. Desde aquel extraño y desesperante ambiente, los magos mataban a quien se les acercase, sintiendo la ceniza sobre sus hombros derretirse gracias al calor que gobernaba la zona. Repentinamente, la tierra se sacudió, lanzando a Dark al río, Akan cayó en la punta de un árbol y Jehu, por último, cayó en un letrero que decía: “El Bar de Frodo: Las mejores cervezas y el mejor cantinero del continente en el centro de la majestuosa ciudad de Thais”
Cotninuará...
Capítulo III – Sorpresas Inesperadas
-Uhmmm… esto se está poniendo muy interesante… - dijo una voz conocida tanto para Dark como para Jehu. Era, en efecto, Akan Blacksoul.
-¡Hola! Pensé que habías muerto. – dijo sarcásticamente Dark Ice Wizard.
-No moriría ni en tus sueños, amigo… Mmmmm… ¿Acaso os ibais a alguna fiesta sin mi? – dijo Akan irónicamente. Jehu y Dark ni siquiera sabían que decir- Bueno, como nadie dice nada… Oí todo lo que dijo el soldado, es una pena que el rey tenga que pasar por esto. ¿No lo creéis así?
-Sí, de todos modos. Iremos a Venore a averiguar como está todo por allá e informarnos más acerca del poder de estos 7…
-Iré con ustedes. Mientras más ayuda tengan mejor. Y ni hablar de mis magias. Ni los magos más fuertes resistirían a mi poder. Ho ho ho…
-Te has juntado mucho con Jehu últimamente, ¿no? – dijo Dark Ice pensando que un tercer compañero no les andaría mal. Recordó un antiguo proverbio que Quentin le enseñaba todos los días: “La Unión hace la fuerza”.
Se fueron caminando y encontraron el enorme yermo que describió anteriormente el agonizante soldado. Muchos cadáveres humanos y orcos botados en el suelo podían apreciarse, lo que dio a nuestros héroes un sentimiento de tristeza y horror. Además, un extraño olor asediaba la zona, haciendo insoportable la caminata por esos lugares.
Cayó la noche, Akan y Jehu usaron su magia para iluminar el camino, mientras Dark Ice Wizard usaba una antorcha. Siguieron andando para no demorarse en la llegada a Venore. Pronto llegaron al puente que separa el Mount Scernum con la torre triangular. Alguien venía en sentido opuesto. No se dieron cuenta, gracias a la oscuridad de los alrededores, de quien era hasta que estuvieron a tan sólo unos centímetros de él. Su presencia puso nerviosos a los magos.
-Miren. Hay unos maguitos caminando por la oscuridad… ¿Saben? Ustedes los maguitos deberían quedarse en Thais para su seguridad, mientras yo me hago del poder absoluto. – La molestosa y temida voz de Plagenzenho hizo enojar a los magos, pero nadie hizo nada. Todos sabían, que cualquier movimiento en falso los pondría en peligro. Plagenzenho era uno de esos sujetos de los que normalmente uno se cuida de tener problemas, especialmente desde la ola de asesinatos durante la guerra del Cazador.
-Sólo íbamos a Venore a ver como andan las cosas por allá. El poder absoluto parece ser muy ansiado por muchas razas y por muchas personas. Lamentablemente, no tenemos tiempo para hablar, así que nos vamos. – dijo Jehu alzando la voz. Jehu empezó a andar, pero Plagenzenho le detuvo con un codazo en el abdomen.
-¿Alguien quiere acaso una linda lección de modales? O mejor aún, ¿Quieres conocer el suelo? ¿O quizá…?
Una repentina e indeseada erupción del Mount Scernum hizo callar a Plagenzenho, quien empezó a caminar diciendo:
-La próxima vez no seré tan pacífico.
Se hubieran preocupado más por las palabras de Plagenzenho a no ser porque debido a la erupción, muchos cíclopes, más de los que nunca nadie se podría imaginar en un lugar como aquel, salieron por la pequeña entrada, escapando de la lava. Al ver a nuestros héroes, muchos de ellos corrieron tras ellos.
-Debemos irnos, no podemos pelear con ellos. – dijo Akan rápidamente, sin darse cuenta de que ya no podían escapar. Los cíclopes habían rodeado a los hechiceros.
-Hora de utilizar la artillería. – dijo Jehu The Spirit mientras sacaba su poderoso báculo, al igual que los otros dos magos.
Los cíclopes caían como moscas al ataque de los poderosos magos. Pero estos parecían no terminar nunca. En diversos tipos de ataques con mazas, rocas de variados tamaños, grosor y contextura, y todo tipo de agarres y golpes con las gigantescas manos de los monstruos de un solo ojo, los guerreros perdían cada vez más energía, y lo peor es que esto parecía no detenerse... El calor aumentaba en la zona. El escenario se empezó a llenar de ceniza y algunos cíclopes sólo se volvieron más furiosos gracias a la cantidad de rocas y granizo que caían a sus débiles y descerebradas cabezas.
-¡No cesen el ataque! - gritó Dark antes de que un cíclope casi le volara la cabeza gracias a una enorme piedra de los sedimentos del Mount Scernum. El volcán se veía explotar, las aves graznaban anunciando muerte, dolor y desesperación. Los cazadores que vivían tras el gigantesco monte salieron expulsados por la parte trasera y al observar a nuestros héroes se apresuraron a atacarlos. Ahora no eran sólo los cíclopes sino que también un escuadrón de cazadores armados con flechas en llamas, quienes los estaban atacando. Un intercambio fúnebre de flechas, runas, golpes por aquí, golpes por allá, manotazos, mandobles de espada y magias de variado efecto se vió en lo que parecía un gigantesco lugar oculto bajo la niebla provocado por la ceniza. Desde aquel extraño y desesperante ambiente, los magos mataban a quien se les acercase, sintiendo la ceniza sobre sus hombros derretirse gracias al calor que gobernaba la zona. Repentinamente, la tierra se sacudió, lanzando a Dark al río, Akan cayó en la punta de un árbol y Jehu, por último, cayó en un letrero que decía: “El Bar de Frodo: Las mejores cervezas y el mejor cantinero del continente en el centro de la majestuosa ciudad de Thais”
Cotninuará...