Dark Link
14/10/2006, 00:56:25
Capítulo IV – La situación de Venore
-Veamos… Según el anciano uno de estos templos se encuentra al este. El este de esta biblioteca es Venore y quizá los pantanos. ¿Qué les parece si vamos a Venore a ver cómo está todo por allá y luego exploramos los pantanos? – dijo Dark Ice Wizard, pensativo, temeroso del peligroso destino al cual estaba encadenado.
-¡Sí!, le avisaré a mi prima, Akana. Ella vive allá y podrá alojarnos un momento. – dijo Akan Blacksoul, sonriente.
-Entonces vayamos caminando rumbo al este, no podemos perder tiempo en circunstancias como éstas.- dice Jehu, preocupado, apurado.
Los tres magos empezaron a caminar por el desierto. A pesar de lo que se pudiese pensar, salir de allí fue muy difícil, a ratos venían moribundos guerreros en busca de pelea. Los fueron aniquilando de a poco, tristemente. Es una pena para ellos el hecho de que el poder absoluto haga cambiar tanto la actitud de la gente, al punto de que algunos se lancen con odio hacia ellos. Continuaron su camino a Venore sin más, observando los cadáveres de la gente botados en el suelo. Además, había muchos cadáveres de cíclopes y dragones, lo que indicaba que muchas razas habían salido de su hábitat sólo en búsqueda del poder.
Tras horas de caminata llegaron al puente que indica la cercanía a la pantanosa ciudad de Venore. Un poco más adelante, los tres se percataron de la existencia de un pequeño campamento de personas. Al acercarse a una, se dieron cuenta de que era ¡la gente de Venore! En aquel lugar, en una choza (porque a algo como eso no se le podía considerar cabaña), se encontraba Akana Blacksoul, prima de Akan Blacksoul.
-¡Hola prima! – dijo Akan alzando al voz y luego sacando la lengua en señal de saludo, aunque se veía gracioso.
-¡Hola primo! – dijo Akana – Veo que traes a tus amigos Dark y Jehu, es un gusto atenderlos en mi cabaña, pasen, por favor. – continuó Akana amablemente.
-Gracias por atendernos en tu choza - dijo Akan mientras entraba. Akana le golpeó un discreto y fuerte codazo en el abdomen, en señal de pedir silencio a su primo. Akan se disculpó con un gesto facial verdaderamente idiota.
Una vez dentro se sentaron en unos pequeños tabiques de madera y Akana dijo:
-Supongo que se preguntarán que hace toda la ciudad aquí, ¿verdad?
-Sí, es muy extraño esto. Supongo que tiene relación con… - dijo Jehu sin poder terminar.
-El Poder Absoluto – interrumpió Akana. Hubo un silencio molestoso por algunos minutos. Akana empezó a hablar nuevamente. – Bueno, era un día tranquilo, pero de repente aparecieron extrañas nubes en el cielo. Algunos agricultores estaban felices ya que hacía mucho tiempo en que Venore no recibía lluvias, además estaba fuera de época. Después, el viento empezó a tornarse demasiado fuerte, algunos tejados salieron volando y quizás aún estén enterrados en algún lugar del pantano. Todos entraron a sus casas, pero algunos permanecían fuera. Personalmente, vivo en el sur de la ciudad, desde donde se puede observar gran parte del pantano y de su fauna. Lo hubieran visto. El pantano empezó a secarse, a pesar de que no hacia calor ni había clima como para ello. Luego, desde la nada, aparecieron grandes remolinos que fueron tomando cada vez más fuerza. Todo el pantano sur era un caos. Dragones, elfos, serpientes, escorpiones, todas las criaturas que viven en el pantano se vieron fuertemente dañadas e incluso algunas salieron de su hábitat habitual, de modo que este extraño frente climático no les afectase. Luego de ello, hubo un sismo enorme en toda la región. Y se escucharon aquellas malditas palabras. El poder absoluto se esconde detrás de los 7. ¿Estás listo, joven guerrero, para encontrar el poder absoluto? Luego de ello la ciudad entró en pánico, pero eso no era lo peor. Unas horas más tarde, Dharalion invadió la ciudad junto a muchos elfos que salían de los tejados, los sótanos, incluso desde el pantano seco. Un gran ejército que no parecía acabar nunca. Algunos lucharon hasta morir, pero su fuerza no fue suficiente. Salimos expulsados de la ciudad. Extrañas plantas crecían por las paredes, por los suelos, por los techos, y algunas atacaban a los humanos de manera similar a como lo hacen en la jungla. Supongo que los elfos están ahí aún. El Rey de Thais junto a un gran ejército vendrían a ayudarnos pero ni un solo soldado ha aparecido por aquí. El pantano regresó a la normalidad progresivamente. Pero la gente de Venore es muy cobarde y es muy poca la que quiere ir a batallar. – Akana terminó su relato, algunas lágrimas salían de sus ojos, pero ella lo disimulaba. – Lo sabían, ¿verdad? Por eso han venido.
-No exactamente – dijo Dark, luego le narró toda la historia, los rayos, el bar, lo que sucedió con el Rey, los lobos, el soldado, Plagenzenho, la erupción de Mount Scernum, el anciano…
-¿Y dicen que el primer templo se encuentra en el este? – dijo Akana, sorprendida.
-Sí, pero no podemos llegar hasta allá, debido a que las rutas que dirigen hacia ese lugar parten en Venore. Y ya que la ciudad está siendo dominada por los elfos, no es mucho lo que podemos hacer. – dijo Jehu, observando la ciudad a lo lejos, aunque sin saber si se trataba de una ilusión, vio que unas enormes raíces salían desde las entradas, golpeando las estructuras a su alrededor y bruscamente azotándose en la tierra.
-Ahora que lo dicen, quiero acompañarlos. – dijo Akana decisivamente, como si se lo hubiera cuestionado mucho tiempo. – Además, supongo que les hará falta una poderosa y honorable guerrera como yo si es que aparece algo fuerte que ustedes, los magos, no puedan bloquear.
-Pues sí, es una buena idea. Pero antes que nada, ¿podrías darnos algo de comer? – dijo Akan mientras su estómago rugía lleno de dolor – Ha sido una jornada muy larga y bueno… No hemos comido nada. – Jehu y Dark asintieron con la cabeza.
Akana afortunadamente era buena cocinera. Les preparó carne de dragón asada acompañada con algunas especias que sólo se encuentran en la jungla, lugar al que Akana habría ido antes de la tragedia. Entre los cuatro se degustaron la comida agradecidos en parte, por contar con una buena cocinera como Akana y por tener la bendición de Crunor, quien es el dios de la naturaleza.
Luego de algunas horas de sueño y fiesta, se prepararon para viajar a través del pantano, sin dejar de pasar por Venore, ciudad que se veía a lo lejos como una gran roca sobre el pantano, y sobre la cual crecía un gigantesco árbol.
-¿Qué es aquel gigantesco árbol sobre Venore, Akana? – preguntó Akan con temor.
-Ah, sí, olvidé contarles eso. Luego de la gran invasión de Dharalion y de la masacre que hubo en Venore, apareció aquel gigantesco árbol. Nadie sabe de dónde salió o con qué propósito, pero sólo se sabe que estos elfos malditos algo quieren de él. Hemos enviado algunos espías pero ninguno ha regresado con vida.
Nuestros 4 héroes empezaron a caminar rumbo al este, como lo decían las escrituras y quizás, solo así podrían librar a la ciudad del caos que la reinaba y llegar, luego de ello, al misterioso templo que el viejo de la biblioteca había mencionado. Desde las cabañas, chozas y campamentos, la gente de Venore los veía alejarse y dos sujetos los miraron mientras caminaban; pronto empezarían a seguirlos, sin buenas intenciones.
-¿Están listos para la batalla? – dijo Jehu mientras caminaba, mirando al resto. Ellos asintieron con la cabeza.
Desde Venore algunos elfos los veían acercarse. Un gran grupo de Kuridais se reunieron en la entrada. Eran pocos, pero aún así costó mucho derrotarlos. Eran arqueros profesionales y con un gran grado de inteligencia, digna de su raza. Los golpes dados por un gran elfo de misteriosa raza resultaron ser bastante poderosos, pero esto no quitó las ganas de nuestros héroes de triunfar.
-Esto es sólo el comienzo, ahora Venore está ante nuestros pies, derrotaremos a estos elfos, encontraremos el sagrado templo al que nuestro destino está atado. ¡Dharalion, prepárate para nosotros! – dijo Dark Ice Wizard mientras eliminaba al más poderoso elfo de aquel grupo, quien se veía como un novato ante los que se encontraban dentro de la ciudad. Jehu tenía Sudden Deaths a cada mano. Una nueva batalla comenzaría.
¡Ahora que la ciudad es mía y de mi raza, el mundo sabrá que el poder de los elfos es lo más fuerte y muestra de ello será que nosotros poseeremos el poder absoluto!
-Veamos… Según el anciano uno de estos templos se encuentra al este. El este de esta biblioteca es Venore y quizá los pantanos. ¿Qué les parece si vamos a Venore a ver cómo está todo por allá y luego exploramos los pantanos? – dijo Dark Ice Wizard, pensativo, temeroso del peligroso destino al cual estaba encadenado.
-¡Sí!, le avisaré a mi prima, Akana. Ella vive allá y podrá alojarnos un momento. – dijo Akan Blacksoul, sonriente.
-Entonces vayamos caminando rumbo al este, no podemos perder tiempo en circunstancias como éstas.- dice Jehu, preocupado, apurado.
Los tres magos empezaron a caminar por el desierto. A pesar de lo que se pudiese pensar, salir de allí fue muy difícil, a ratos venían moribundos guerreros en busca de pelea. Los fueron aniquilando de a poco, tristemente. Es una pena para ellos el hecho de que el poder absoluto haga cambiar tanto la actitud de la gente, al punto de que algunos se lancen con odio hacia ellos. Continuaron su camino a Venore sin más, observando los cadáveres de la gente botados en el suelo. Además, había muchos cadáveres de cíclopes y dragones, lo que indicaba que muchas razas habían salido de su hábitat sólo en búsqueda del poder.
Tras horas de caminata llegaron al puente que indica la cercanía a la pantanosa ciudad de Venore. Un poco más adelante, los tres se percataron de la existencia de un pequeño campamento de personas. Al acercarse a una, se dieron cuenta de que era ¡la gente de Venore! En aquel lugar, en una choza (porque a algo como eso no se le podía considerar cabaña), se encontraba Akana Blacksoul, prima de Akan Blacksoul.
-¡Hola prima! – dijo Akan alzando al voz y luego sacando la lengua en señal de saludo, aunque se veía gracioso.
-¡Hola primo! – dijo Akana – Veo que traes a tus amigos Dark y Jehu, es un gusto atenderlos en mi cabaña, pasen, por favor. – continuó Akana amablemente.
-Gracias por atendernos en tu choza - dijo Akan mientras entraba. Akana le golpeó un discreto y fuerte codazo en el abdomen, en señal de pedir silencio a su primo. Akan se disculpó con un gesto facial verdaderamente idiota.
Una vez dentro se sentaron en unos pequeños tabiques de madera y Akana dijo:
-Supongo que se preguntarán que hace toda la ciudad aquí, ¿verdad?
-Sí, es muy extraño esto. Supongo que tiene relación con… - dijo Jehu sin poder terminar.
-El Poder Absoluto – interrumpió Akana. Hubo un silencio molestoso por algunos minutos. Akana empezó a hablar nuevamente. – Bueno, era un día tranquilo, pero de repente aparecieron extrañas nubes en el cielo. Algunos agricultores estaban felices ya que hacía mucho tiempo en que Venore no recibía lluvias, además estaba fuera de época. Después, el viento empezó a tornarse demasiado fuerte, algunos tejados salieron volando y quizás aún estén enterrados en algún lugar del pantano. Todos entraron a sus casas, pero algunos permanecían fuera. Personalmente, vivo en el sur de la ciudad, desde donde se puede observar gran parte del pantano y de su fauna. Lo hubieran visto. El pantano empezó a secarse, a pesar de que no hacia calor ni había clima como para ello. Luego, desde la nada, aparecieron grandes remolinos que fueron tomando cada vez más fuerza. Todo el pantano sur era un caos. Dragones, elfos, serpientes, escorpiones, todas las criaturas que viven en el pantano se vieron fuertemente dañadas e incluso algunas salieron de su hábitat habitual, de modo que este extraño frente climático no les afectase. Luego de ello, hubo un sismo enorme en toda la región. Y se escucharon aquellas malditas palabras. El poder absoluto se esconde detrás de los 7. ¿Estás listo, joven guerrero, para encontrar el poder absoluto? Luego de ello la ciudad entró en pánico, pero eso no era lo peor. Unas horas más tarde, Dharalion invadió la ciudad junto a muchos elfos que salían de los tejados, los sótanos, incluso desde el pantano seco. Un gran ejército que no parecía acabar nunca. Algunos lucharon hasta morir, pero su fuerza no fue suficiente. Salimos expulsados de la ciudad. Extrañas plantas crecían por las paredes, por los suelos, por los techos, y algunas atacaban a los humanos de manera similar a como lo hacen en la jungla. Supongo que los elfos están ahí aún. El Rey de Thais junto a un gran ejército vendrían a ayudarnos pero ni un solo soldado ha aparecido por aquí. El pantano regresó a la normalidad progresivamente. Pero la gente de Venore es muy cobarde y es muy poca la que quiere ir a batallar. – Akana terminó su relato, algunas lágrimas salían de sus ojos, pero ella lo disimulaba. – Lo sabían, ¿verdad? Por eso han venido.
-No exactamente – dijo Dark, luego le narró toda la historia, los rayos, el bar, lo que sucedió con el Rey, los lobos, el soldado, Plagenzenho, la erupción de Mount Scernum, el anciano…
-¿Y dicen que el primer templo se encuentra en el este? – dijo Akana, sorprendida.
-Sí, pero no podemos llegar hasta allá, debido a que las rutas que dirigen hacia ese lugar parten en Venore. Y ya que la ciudad está siendo dominada por los elfos, no es mucho lo que podemos hacer. – dijo Jehu, observando la ciudad a lo lejos, aunque sin saber si se trataba de una ilusión, vio que unas enormes raíces salían desde las entradas, golpeando las estructuras a su alrededor y bruscamente azotándose en la tierra.
-Ahora que lo dicen, quiero acompañarlos. – dijo Akana decisivamente, como si se lo hubiera cuestionado mucho tiempo. – Además, supongo que les hará falta una poderosa y honorable guerrera como yo si es que aparece algo fuerte que ustedes, los magos, no puedan bloquear.
-Pues sí, es una buena idea. Pero antes que nada, ¿podrías darnos algo de comer? – dijo Akan mientras su estómago rugía lleno de dolor – Ha sido una jornada muy larga y bueno… No hemos comido nada. – Jehu y Dark asintieron con la cabeza.
Akana afortunadamente era buena cocinera. Les preparó carne de dragón asada acompañada con algunas especias que sólo se encuentran en la jungla, lugar al que Akana habría ido antes de la tragedia. Entre los cuatro se degustaron la comida agradecidos en parte, por contar con una buena cocinera como Akana y por tener la bendición de Crunor, quien es el dios de la naturaleza.
Luego de algunas horas de sueño y fiesta, se prepararon para viajar a través del pantano, sin dejar de pasar por Venore, ciudad que se veía a lo lejos como una gran roca sobre el pantano, y sobre la cual crecía un gigantesco árbol.
-¿Qué es aquel gigantesco árbol sobre Venore, Akana? – preguntó Akan con temor.
-Ah, sí, olvidé contarles eso. Luego de la gran invasión de Dharalion y de la masacre que hubo en Venore, apareció aquel gigantesco árbol. Nadie sabe de dónde salió o con qué propósito, pero sólo se sabe que estos elfos malditos algo quieren de él. Hemos enviado algunos espías pero ninguno ha regresado con vida.
Nuestros 4 héroes empezaron a caminar rumbo al este, como lo decían las escrituras y quizás, solo así podrían librar a la ciudad del caos que la reinaba y llegar, luego de ello, al misterioso templo que el viejo de la biblioteca había mencionado. Desde las cabañas, chozas y campamentos, la gente de Venore los veía alejarse y dos sujetos los miraron mientras caminaban; pronto empezarían a seguirlos, sin buenas intenciones.
-¿Están listos para la batalla? – dijo Jehu mientras caminaba, mirando al resto. Ellos asintieron con la cabeza.
Desde Venore algunos elfos los veían acercarse. Un gran grupo de Kuridais se reunieron en la entrada. Eran pocos, pero aún así costó mucho derrotarlos. Eran arqueros profesionales y con un gran grado de inteligencia, digna de su raza. Los golpes dados por un gran elfo de misteriosa raza resultaron ser bastante poderosos, pero esto no quitó las ganas de nuestros héroes de triunfar.
-Esto es sólo el comienzo, ahora Venore está ante nuestros pies, derrotaremos a estos elfos, encontraremos el sagrado templo al que nuestro destino está atado. ¡Dharalion, prepárate para nosotros! – dijo Dark Ice Wizard mientras eliminaba al más poderoso elfo de aquel grupo, quien se veía como un novato ante los que se encontraban dentro de la ciudad. Jehu tenía Sudden Deaths a cada mano. Una nueva batalla comenzaría.
¡Ahora que la ciudad es mía y de mi raza, el mundo sabrá que el poder de los elfos es lo más fuerte y muestra de ello será que nosotros poseeremos el poder absoluto!