Fyalar Frozen Wind
15/10/2006, 04:55:41
El trabajo de un guerrero que explora el continente
Era otra de mis extravagantes expediciones; esta vez, las cuevas heladas del mar nórdico de Tibia llamaron mi atención.
Al desembarcar en la isla de Folda, después de un tormentoso viaje por las heladas aguas de ese lugar, mis ojos se enfocaron a una inmensa montaña que cubría gran parte de la isla. El monte de Folda; su altitud parecía no ser mas que un hogar para los lobos, mi interés eran las cuevas que se formaban bajo los cimientos de la montaña.
Había muchos rumores sobre ese paisaje, rumores que iban mas allá de los Trolls helados que asaltaban a los viajeros mal preparados, hasta la existencia del feroz Yeti. Pese a todo eso, yo y mis compañeros nos adentramos a la montaña; asi nos topamos con un grupo de Trolls helados que nos atacaron, justo después de eso encontramos la entrada a las cuevas mayores. Bajamos la rampa, que estaba bien oculta y cubierta de nieve, como si los humanos no fueran bienvenidos allí; al descender, nos vimos frente a frente con una horda de Trolls helados que se refugiaban alli, pudimos enfrentarlos, y así se desplegó frente a nosotros una inmensa galería de cavernas, grutas, pasadizos y agujeros que solo el tiempo pudo haber esculpido.
Demasiados caminos para ver, y tan pocas personas en el grupo, decidimos solo investigar 2 de las decenas de grutas que había allí; yo y mis compañeros nos adentramos en un pasaje que era alumbrado por antorchas en los muros, eso era señal de civilización, de criaturas inteligentes que habían colonizado la isla antes que los humanos, criaturas que, deseábamos, no fueran más peligrosas que los Trolls.
El pasaje se hacía mas y mas extenso, pronto, las antorchas en los muros nos dejaron de alumbrar, y nos vimos dentro de una fría y extensa cámara de helados muros; ¡parece no haber salida! Después de esa frase, me di cuenta de que estábamos parados sobre hielo, agua congelada que no nos soportaría mucho.
¡Tenemos que regresar! Al intentarlo, el suelo se quebró en pedazos y caímos a un profundo y obscuro agujero.
La obscuridad era total, ¡si hay alguien vivo aquí, que hable ahora! De repente, yo y mis compañeros escuchamos lo que se podría describir como un inmenso rugido, el sonido de algo enorme y feroz que se aproximaba a nosotros; comenzó como una sola cosa que pisoteaba pesadamente hacia nosotros, pero pronto se escucharon mas y mas de esas cosas, alguien o algo estaba allí, vigilándonos.
¡Demonios! ¡alguien haga una luz o algo! Con las palabras utevo lux, nos quedamos paralizados, frente a frente con ellos, docenas de ellos!
Los Trolls helados nos habían estado ocultando este lugar bajo el hielo por algun motivo, y ahora lo teníamos a nuestro alrededor, atacándonos...
Continuará...
Era otra de mis extravagantes expediciones; esta vez, las cuevas heladas del mar nórdico de Tibia llamaron mi atención.
Al desembarcar en la isla de Folda, después de un tormentoso viaje por las heladas aguas de ese lugar, mis ojos se enfocaron a una inmensa montaña que cubría gran parte de la isla. El monte de Folda; su altitud parecía no ser mas que un hogar para los lobos, mi interés eran las cuevas que se formaban bajo los cimientos de la montaña.
Había muchos rumores sobre ese paisaje, rumores que iban mas allá de los Trolls helados que asaltaban a los viajeros mal preparados, hasta la existencia del feroz Yeti. Pese a todo eso, yo y mis compañeros nos adentramos a la montaña; asi nos topamos con un grupo de Trolls helados que nos atacaron, justo después de eso encontramos la entrada a las cuevas mayores. Bajamos la rampa, que estaba bien oculta y cubierta de nieve, como si los humanos no fueran bienvenidos allí; al descender, nos vimos frente a frente con una horda de Trolls helados que se refugiaban alli, pudimos enfrentarlos, y así se desplegó frente a nosotros una inmensa galería de cavernas, grutas, pasadizos y agujeros que solo el tiempo pudo haber esculpido.
Demasiados caminos para ver, y tan pocas personas en el grupo, decidimos solo investigar 2 de las decenas de grutas que había allí; yo y mis compañeros nos adentramos en un pasaje que era alumbrado por antorchas en los muros, eso era señal de civilización, de criaturas inteligentes que habían colonizado la isla antes que los humanos, criaturas que, deseábamos, no fueran más peligrosas que los Trolls.
El pasaje se hacía mas y mas extenso, pronto, las antorchas en los muros nos dejaron de alumbrar, y nos vimos dentro de una fría y extensa cámara de helados muros; ¡parece no haber salida! Después de esa frase, me di cuenta de que estábamos parados sobre hielo, agua congelada que no nos soportaría mucho.
¡Tenemos que regresar! Al intentarlo, el suelo se quebró en pedazos y caímos a un profundo y obscuro agujero.
La obscuridad era total, ¡si hay alguien vivo aquí, que hable ahora! De repente, yo y mis compañeros escuchamos lo que se podría describir como un inmenso rugido, el sonido de algo enorme y feroz que se aproximaba a nosotros; comenzó como una sola cosa que pisoteaba pesadamente hacia nosotros, pero pronto se escucharon mas y mas de esas cosas, alguien o algo estaba allí, vigilándonos.
¡Demonios! ¡alguien haga una luz o algo! Con las palabras utevo lux, nos quedamos paralizados, frente a frente con ellos, docenas de ellos!
Los Trolls helados nos habían estado ocultando este lugar bajo el hielo por algun motivo, y ahora lo teníamos a nuestro alrededor, atacándonos...
Continuará...