Voldemort
12/02/2009, 17:25:48
Supongo que varios de vosotros han sido atraidos al tema por "sexual".
En fin...
Vamos a considerar ahora la educación sexual. No hay ninguna razón para ocultar la verdad al dirigirse a los niños. Es necesario contestar sus preguntas y satisfacer su curiosidad respecto al sexo igual que lo hacemos cuando muestran interés por las costumbres de los peces o por cualquier otro tema. Los niños no ponen en este asunto los sentimientos que ponemos los adultos, y por tanto no entienden él por qué de ese énfasis. Es un error comenzar hablándoles de los amores de la reproducción de las abejas y de las flores, e inútil dar tantos rodeos para abordad estas realidades de la vida. El niño al que se le explica lo que quiere saber y a quien se le permite ver desnudos a sus padres se verá libre de la lascivia y la obsesión sexual; los niños educados en la ignorancia oficial piensan y hablan mucho más del sexo que los que han oído hablar de este tema en el mismo nivel que cualquier otro. Cuando cotejan sus propias experiencias con la ignorancia institucionalizada aprenden a ser hipócritas con sus mayores. Y si se mantienen en la ignorancia surgen en ellos unos sentimientos de escándalo y angustia que les dificultan la adaptación a l vida real. Si toda ignorancia es lamentable, la ignorancia en materia sexual es fuente de graves peligros.
Cuando afirmo que a los niños se les debe hablar de sexualidad, no quiero decir que haya que explicarles escuetamente los hechos fisiológicos; afirmo que hay que contarles todo lo que deseen saber. No hay que intentar pintar a los adultos más púdicos de lo que son, o hablar del sexo como algo que ocurre únicamente dentro del matrimonio. No hay excusa para engañar a los niños; además, cuando descubren que sus padres les han mentido pierden la confianza en ellos y se sienten justificados para mentirles a su vez. Yo no obligaría a un niño a escuchar ciertos hechos, pero le diría cualquier cosa antes que una mentira. Al fin y al cabo, la virtud que se basa en criterios falsos no es una virtud verdadera. No hablo sólo desde un punto de vista teórico, sino que me baso en la experiencia práctica: estoy convencido de que la completa franqueza es el mejor modo de evitar que los niños piensen demasiado en la sexualidad y la consideren sucia o malsana; de hecho, es una condición necesaria para poder instruirles correctamente en materia sexual.
Yo, por mi parte, estoy completamente de acuerdo.
Quiero que deis vuestras opiniones sobre como trata la sociedad, el estado y la iglesia el tema del sexo.
En fin...
Vamos a considerar ahora la educación sexual. No hay ninguna razón para ocultar la verdad al dirigirse a los niños. Es necesario contestar sus preguntas y satisfacer su curiosidad respecto al sexo igual que lo hacemos cuando muestran interés por las costumbres de los peces o por cualquier otro tema. Los niños no ponen en este asunto los sentimientos que ponemos los adultos, y por tanto no entienden él por qué de ese énfasis. Es un error comenzar hablándoles de los amores de la reproducción de las abejas y de las flores, e inútil dar tantos rodeos para abordad estas realidades de la vida. El niño al que se le explica lo que quiere saber y a quien se le permite ver desnudos a sus padres se verá libre de la lascivia y la obsesión sexual; los niños educados en la ignorancia oficial piensan y hablan mucho más del sexo que los que han oído hablar de este tema en el mismo nivel que cualquier otro. Cuando cotejan sus propias experiencias con la ignorancia institucionalizada aprenden a ser hipócritas con sus mayores. Y si se mantienen en la ignorancia surgen en ellos unos sentimientos de escándalo y angustia que les dificultan la adaptación a l vida real. Si toda ignorancia es lamentable, la ignorancia en materia sexual es fuente de graves peligros.
Cuando afirmo que a los niños se les debe hablar de sexualidad, no quiero decir que haya que explicarles escuetamente los hechos fisiológicos; afirmo que hay que contarles todo lo que deseen saber. No hay que intentar pintar a los adultos más púdicos de lo que son, o hablar del sexo como algo que ocurre únicamente dentro del matrimonio. No hay excusa para engañar a los niños; además, cuando descubren que sus padres les han mentido pierden la confianza en ellos y se sienten justificados para mentirles a su vez. Yo no obligaría a un niño a escuchar ciertos hechos, pero le diría cualquier cosa antes que una mentira. Al fin y al cabo, la virtud que se basa en criterios falsos no es una virtud verdadera. No hablo sólo desde un punto de vista teórico, sino que me baso en la experiencia práctica: estoy convencido de que la completa franqueza es el mejor modo de evitar que los niños piensen demasiado en la sexualidad y la consideren sucia o malsana; de hecho, es una condición necesaria para poder instruirles correctamente en materia sexual.
Yo, por mi parte, estoy completamente de acuerdo.
Quiero que deis vuestras opiniones sobre como trata la sociedad, el estado y la iglesia el tema del sexo.