Echizen
14/09/2006, 13:45:29
CAPITULO 2: Thais.
La travesía había sido bastante larga y penosa, un mes en un pequeño recinto, con olor a mar y a sudor de los hombres trabajando, no era exactamente lo que Echizen deseaba en esos momentos, aun así el viaje había sido bastante tranquilo y había podido escuchar varias leyendas del nuevo mundo que iba a conocer, Thais decían que era una ciudad esplendorosa y brillante, donde el rey Tibianus mantenía la ley y el orden lo mejor que podía, pero últimamente parecía que algo lo tenia preocupado y había dejado a sus ciudadanos demasiada libertad, convirtiendo a la gran Thais en una ciudad peligrosa si no se tenia cuidado.
Al bajar del puerto, fue recibido por un gran guerrero vestido de negro, el cual lo miro fijamente y le dijo “¿Eres tu Echizen?, mi nombre es Tariq, sígueme no tenemos tiempo que perder y mi tiempo es muy valioso”, era extraño, aquel hombre no parecía de ser de la academia de paladines, no llevaba tampoco la insignia, aunque para ser sinceros tampoco sabia que irían a recogerle.
En poco tiempo llegaron a una gran casa de madera, donde una mujer les atendió, era bastante bella y con un cabello muy cuidado, no llevaba armadura encima, ni tampoco ningún arma, al llegar se giro y nos miro “así que este es el nuevo ¿no?, muy bien Tariq aquí tienes tu parte” dijo dándole una bolsa de dinero, el esbelto guerrero agarro su dinero y se fue sin mediar palabra, Echizen miro a la joven y ella siguió hablando “Mi nombre es Elane, soy la administradora de este lugar, a mi podrás venir a pedirme ayuda o pedirme que te enseñe cosas nuevas cuando llegue el momento, por ahora sube arriba, tu cuarto es el 3º empezando por la derecha, mañana tienes el día libre, así que podrás hacer un poco de turismo por la zona”.
Echizen subió y dejo sus cosas, la habitación estaba bastante limpia, mas de lo que se esperaba, aunque la calle era bastante bulliciosa, no tardo mucho en conseguir dormir, esa cama era mucho mejor que la mala hamaca en la que había pasado el ultimo mes mientras venia hacia Thais, mañana aprovecharía el día para conocer mejor la ciudad.
Echizen, estaba en la calle, una fina niebla lo rodeaba por debajo de los pies y empezaba a ocupar toda la calle, una calle estrecha y larga, la cual parecía no tener fin, empezaba a notar un extraño frió que le subía por la espalda, aun así Echizen siguió avanzando por el callejón, cada paso parecía mas pesado que el ultimo, su respiración empezaba a escucharse por todo el lugar y la niebla estaba subiendo poco a poco.
Empezó a escuchar unas leves risas que provenían de todos sitios, pero al mismo tiempo de ninguno, empezó a sentir como era empujado sin poder hacer nada, se sentía cansado y agobiado por el callejón, un sentimiento de claustrofobia empezaba a apoderarse de el y ese maldito callejón no acababa nunca, empezó a ver sombras que parecían bailar delante y detrás de el, sombras que le señalaban y se reían, los susurros cada vez se hacían mas fuertes y cada vez mas claros “Mirarlo... mirarlo hermanos, es el estupido mortal que piensa que puede derrotarnos…”
La voz ya no parecía humana, la voz parecía de ultratumba, como si los muertos se hubiesen levantado para poder reírse de el y jugarle una mala pasada, Echizen lucho contra si mismo y corrió hacia el final del callejón, el cual no parecía tener fin, no recordaba que fuese tan largo cuando se metió, sus fuerzas empezaban a escasear, no comprendía porque no podía moverse con facilidad, parecía que la niebla lo tenia apresado y empezó a chillar de rabia, a soltar su ira, a enfocarla en ganar fuerza y potencia para salirse de esa maldita niebla que parecía no querer dejarle salir.
Agobiado miro hacia delante y vio una figura que estaba quieta delante suya “Oye, ayúdame” grito Echizen, “ayúdame por favor”, volvió a repetir pero la sombra parecía ignorarle, lucho aun con mas fuerza y consiguió acercarse a ella, allí vio a su padre con una daga clavada en el corazón y un mensaje escrito en sangre “Solo los necios, intentan cumplir los sueños, si sigues por este camino tu también morirás”.
Echizen soltó un grito brutal y despertó, sudoroso como tantas veces lo había hecho, pero esta vez era distinto, no era el sueño de siempre, algo se había metido en su mente o ¿era que se estaba volviendo loco?, ya no sabia ni que pensar cuando escucho que la puerta se habría Elane entro corriendo y miro al chico “¿te ha pasado algo, estas bien?” dijo rápidamente, “No, no, a sido una pesadilla, estoy bien” contesto Echizen, aun pálido por el mal momento que había pasado, “muy bien chico, si te ocurre algo házmelo saber, por ahora descansa y tómatelo con calma, quizás el viaje te a afectado mas de lo que pensaba”. Elane abandono la habitación y dejo a Echizen solo, aun estaba temblando y sudando, tenia una mala sensación que el recorría todo el cuerpo, pero tendría que calmarse, aun así, ese sueño no lo dejaría en paz por el resto del día.
Continuara...
La travesía había sido bastante larga y penosa, un mes en un pequeño recinto, con olor a mar y a sudor de los hombres trabajando, no era exactamente lo que Echizen deseaba en esos momentos, aun así el viaje había sido bastante tranquilo y había podido escuchar varias leyendas del nuevo mundo que iba a conocer, Thais decían que era una ciudad esplendorosa y brillante, donde el rey Tibianus mantenía la ley y el orden lo mejor que podía, pero últimamente parecía que algo lo tenia preocupado y había dejado a sus ciudadanos demasiada libertad, convirtiendo a la gran Thais en una ciudad peligrosa si no se tenia cuidado.
Al bajar del puerto, fue recibido por un gran guerrero vestido de negro, el cual lo miro fijamente y le dijo “¿Eres tu Echizen?, mi nombre es Tariq, sígueme no tenemos tiempo que perder y mi tiempo es muy valioso”, era extraño, aquel hombre no parecía de ser de la academia de paladines, no llevaba tampoco la insignia, aunque para ser sinceros tampoco sabia que irían a recogerle.
En poco tiempo llegaron a una gran casa de madera, donde una mujer les atendió, era bastante bella y con un cabello muy cuidado, no llevaba armadura encima, ni tampoco ningún arma, al llegar se giro y nos miro “así que este es el nuevo ¿no?, muy bien Tariq aquí tienes tu parte” dijo dándole una bolsa de dinero, el esbelto guerrero agarro su dinero y se fue sin mediar palabra, Echizen miro a la joven y ella siguió hablando “Mi nombre es Elane, soy la administradora de este lugar, a mi podrás venir a pedirme ayuda o pedirme que te enseñe cosas nuevas cuando llegue el momento, por ahora sube arriba, tu cuarto es el 3º empezando por la derecha, mañana tienes el día libre, así que podrás hacer un poco de turismo por la zona”.
Echizen subió y dejo sus cosas, la habitación estaba bastante limpia, mas de lo que se esperaba, aunque la calle era bastante bulliciosa, no tardo mucho en conseguir dormir, esa cama era mucho mejor que la mala hamaca en la que había pasado el ultimo mes mientras venia hacia Thais, mañana aprovecharía el día para conocer mejor la ciudad.
Echizen, estaba en la calle, una fina niebla lo rodeaba por debajo de los pies y empezaba a ocupar toda la calle, una calle estrecha y larga, la cual parecía no tener fin, empezaba a notar un extraño frió que le subía por la espalda, aun así Echizen siguió avanzando por el callejón, cada paso parecía mas pesado que el ultimo, su respiración empezaba a escucharse por todo el lugar y la niebla estaba subiendo poco a poco.
Empezó a escuchar unas leves risas que provenían de todos sitios, pero al mismo tiempo de ninguno, empezó a sentir como era empujado sin poder hacer nada, se sentía cansado y agobiado por el callejón, un sentimiento de claustrofobia empezaba a apoderarse de el y ese maldito callejón no acababa nunca, empezó a ver sombras que parecían bailar delante y detrás de el, sombras que le señalaban y se reían, los susurros cada vez se hacían mas fuertes y cada vez mas claros “Mirarlo... mirarlo hermanos, es el estupido mortal que piensa que puede derrotarnos…”
La voz ya no parecía humana, la voz parecía de ultratumba, como si los muertos se hubiesen levantado para poder reírse de el y jugarle una mala pasada, Echizen lucho contra si mismo y corrió hacia el final del callejón, el cual no parecía tener fin, no recordaba que fuese tan largo cuando se metió, sus fuerzas empezaban a escasear, no comprendía porque no podía moverse con facilidad, parecía que la niebla lo tenia apresado y empezó a chillar de rabia, a soltar su ira, a enfocarla en ganar fuerza y potencia para salirse de esa maldita niebla que parecía no querer dejarle salir.
Agobiado miro hacia delante y vio una figura que estaba quieta delante suya “Oye, ayúdame” grito Echizen, “ayúdame por favor”, volvió a repetir pero la sombra parecía ignorarle, lucho aun con mas fuerza y consiguió acercarse a ella, allí vio a su padre con una daga clavada en el corazón y un mensaje escrito en sangre “Solo los necios, intentan cumplir los sueños, si sigues por este camino tu también morirás”.
Echizen soltó un grito brutal y despertó, sudoroso como tantas veces lo había hecho, pero esta vez era distinto, no era el sueño de siempre, algo se había metido en su mente o ¿era que se estaba volviendo loco?, ya no sabia ni que pensar cuando escucho que la puerta se habría Elane entro corriendo y miro al chico “¿te ha pasado algo, estas bien?” dijo rápidamente, “No, no, a sido una pesadilla, estoy bien” contesto Echizen, aun pálido por el mal momento que había pasado, “muy bien chico, si te ocurre algo házmelo saber, por ahora descansa y tómatelo con calma, quizás el viaje te a afectado mas de lo que pensaba”. Elane abandono la habitación y dejo a Echizen solo, aun estaba temblando y sudando, tenia una mala sensación que el recorría todo el cuerpo, pero tendría que calmarse, aun así, ese sueño no lo dejaría en paz por el resto del día.
Continuara...